El Parque Natural Fragas do Eume es uno de los bosques atlánticos mejor conservados de Europa y en sus límites viven menos de 500 personas. Su singular y frondosa vegetación, su rica fauna con 103 especies de aves y sus monasterios de Caaveiro y Monfero, hacen del parque uno de los lugares más visitados de la provincia.

En abril del año 2012 un terrible incendio calcinó 750 hectáreas del parque. Más de 200 miembros de la UME, decenas de brigadistas forestales y distintos medios aéreos trabajaron en la extinción de las llamas en uno de los pulmones verdes más importantes de la península.

Desde el inicio de curso, cuando nuestros tutores nos hablaron de estos terribles incendios, venimos trabajando con ilusión en un proyecto muy especial. Una compañera dio con el nombre perfecto: Un Mar de Carballos. Trataremos de repoblar con carballos una pequeña parcela perteneciente al parque. Cada uno de los compañeros de 3º de ESO plantará allí su propio árbol. Hasta el momento en el que iremos al parque a plantarlo tenemos que ir pasando por distintas fases, algo que hemos estado aprendiendo y haciendo durante estos meses.

En primer lugar, pusimos las semillas en agua durante una semana. Pasado este tiempo sacamos las bellotas y las envolvimos, primero en papel húmedo, después en papel de aluminio. Dos semanas más tarde revisamos los avances y había algunas bellotas que no servían, pero había muchas otras que ya podíamos plantar.

A mediados de noviembre las fuimos plantando en macetas. Preparamos las macetas con tierra y abono. Una vez preparadas, cada alumno metía las bellotas con raíz, normalmente cuatro. El último paso de esta fase era regar con mucha regularidad las bellotas y poner una etiqueta con el nombre de cada alumno en su respectiva maceta.

Hemos aprendido los cuidados y el esmero que hay que poner en nuestra labor de jardinería. Durante recreos y las horas de FH hemos bajado al laboratorio a mirar los avances. Algunas macetas estaban en nuestro pasillo y sobra decir que nuestros paseos durante los recreos cambiaron radicalmente. Cada día mirábamos con deseo de que crecieran fuertes.

La semana pasada hicimos recuento. Había macetas que tenían plantas ya crecidas, pero había otras de las que no íbamos a obtener ninguna planta. Dos alumnos de cada sección bajaron al laboratorio para poner en orden todo. Etiquetamos nuevamente algunos tiestos, así aquellos compañeros que tienen varias plantas podrán donar alguna a aquellos que no corrieron la misma suerte. Ahora todos los alumnos tendrán una pequeña planta de carballo para poder llevar al parque.

Estamos esperando con impaciencia. Pasarán los días, llegarán exámenes, trabajos, tiempos de máscaras y otros proyectos. Mientras tanto, nuestro particular Mar de Carballos no para. Os seguiremos informando.