LLÉNATE DE VIDA

En todo amar y servir

Índice de contenidos que aparecen en este documento

  1. Fundamentación de las Líneas de Fuerza, en general.
  2. Explicación del sentido de los Carteles.
    1. Cartel de Infantil y Primaria.
    2. Cartel de Secundaria, PCPI, Bachillerato y Ciclos Formativos.

1. FUNDAMENTACIÓN del conjunto de la Líneas de Fuerza del curso 2013/14.

Para el Equipo de Líneas de Fuerza fue toda una experiencia descubrir y poner de manifiesto el enganche entre cada campaña anual de la pastoral de los colegios de los últimos años con la Espiritualidad Ignaciana. Cada curso nos hemos centrado en una de las meditaciones y contemplaciones de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola creando un ciclo de seis años que va desde el Principio y Fundamento hasta la Contemplación para Alcanzar Amor. Este es el cuadro que permite ver este enganche entre los lemas y carteles con las claves ignacianas:

Curso Lema LdF Clave Ejercicios Espirituales Clave Ignaciana
2007/08 Llenamos el mundo de color
Del mundo un cielo
Principio y Fundamento En todo Amar y Servir
2008/09 Luz para ti en el mundo
Luz en la red
Contemplación de la Encarnación Un fuego que enciende otros fuegos
2009/10 Viajamos juntos, prepárate
Quedamos para salir
Sentir con la Iglesia Amigos en el Señor
2010/11 Hay señales, síguelas Meditación de las dos banderas Buscar y hallar a Dios en todas las cosas
2011/12 Luces, señales, acción Contemplación para alcanzar Amor El amor hay que ponerlo más en obras que en palabras
2012/13 Contigo más Llamamiento del Rey Eternal Magis

 

En este curso 2013/14 comenzamos, por tanto, ya conscientemente, un nuevo ciclo de seis años en el que queremos crecer como colegios evangelizadores desde el tesoro que es para el mundo la Espiritualidad Ignaciana. En este año la pieza clave de los Ejercicios Espirituales será el “Principio y Fundamento” (EE nº 23) y el lema que queremos trabajar juntos es: “LLÉNATE DE VIDA. En todo amar y servir.”

Veamos el anclaje de las Líneas de Fuerza en la Espiritualidad de San Ignacio.

Para los que esto del “Principio y Fundamento” les sea más desconocido, no hay que preocuparse, sino aprovechar la oportunidad de aproximarnos más a la manera que tuvo San Ignacio de Loyola de hablarnos de Dios y de invitarnos a caminar con Él. Esto es lo que llamamos Espiritualidad Ignacianauna manera de acercarse, amar y servir a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Él. El libro de los Ejercicios Espirituales no es un libro para leerlo sino para descubrirlo en la meditación y la oración y desde ahí llevarlo a la vida. Lo más original de San Ignacio en su propuesta de acercarnos con Dios es, precisamente, el orden en el que estructura las meditaciones y contemplaciones, los ratos de oración que son ejercicios para nuestro espíritu.

Podríamos hablar mucho de la arquitectura del libro del Padre Ignacio, sin embargo, por ahora, nos basta con saber que en su base, como si fuera un pórtico a todo el edificio, se encuentra el texto del Principio y Fundamento. Al cruzar esta puerta nos damos cuenta de que lo primero que quiere Ignacio es mostrarnos de golpe la respuesta a tres grandes preguntas de todo ser humano: ¿quién soy? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cómo puedo ser feliz?

Lo que pasa es que Ignacio lo escribe en el lenguaje propio de los argumentos lógicos de las academias del siglo XVI, y nos sorprende con este texto:

“El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar de ellas, cuanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse de ellas, cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados.”

Traduciendo algo el texto ignaciano al reto de las tres preguntas:

¿Quién soy?

Eres una criatura de Dios en medio de toda la creación.

¿Para qué estoy aquí?

Para acercarte más al Dios que te recrea y así encontrar la felicidad de la salvación.

¿Cómo puedo ser feliz?

Eligiendo sin apegos, amando y sirviendo a Dios en todo y en todos.

Esta lógica para Ignacio es aplastante, sin embargo, el de Loyola también sabe que no siempre vivimos de acuerdo con la lógica de Dios sino que los engranajes de nuestro entendimiento tienen su cuadro de mandos en el corazón humano y sus riendas son los deseos y los afectos. Nuestra inteligencia para las cosas de Dios es profundamente emocional, por eso Ignacio une amar con el servir, y el desear con el elegir: “solamente deseando  y eligiendo lo que más nos conduce para el fin para el que somos criados”.

Para quien se descubre a sí mismo como alguien amado por Dios, no habrá cosa que le llene más la vida que vivir al modo de Jesús, descubrir su buena noticia y disfrutar ya de la salvación. Cuando Ignacio habla de “salvar el ánima” está indicando que no hay nada mejor para cada uno de nosotros que estar junto a Dios, seguir los pasos de Jesús y comunicarlo a los demás. Desde un corazón que se siente a salvo, unido a Dios, la única respuesta posible es alabar, hacer reverencia y servir a quien le ha salvado. Y todo ello, en medio de la vida que cada uno tiene que vivir.

La salvación es un regalo que Dios ya nos ha dado, nosotros podemos responder a este regalo o rechazarlo. Sentirse salvado es, entonces, verse a uno mismo separado de lo que le hace daño, de lo que no le permite amar a otros, amar a la creación, amarse a uno mismo según el afecto de Dios por cada uno de nosotros. Sentirse salvado es cumplir un sueño de felicidad que Dios ha puesto en cada uno de nosotros con la Vida de Aquél que quiso ser uno con nosotros.

Veamos “Principio y Fundamento” traducido al lema de Líneas de Fuerza.

El lema “Llénate de Vida” es una invitación a vivir el Principio y Fundamento ignaciano. Llenarse se podría expresar con dos verbos de acción: amar y servir.

Al hablar de “Vida” lo hacemos con mayúsculas, porque la Vida de Cristo es la que de verdad nos sitúa en el mundo, la que nos modela al desear y al elegir y, por tanto, la que nos llega a colmar de felicidad. La expresión original ignaciana es: “En todo amar y servir a Dios Nuestro Señor”; es precisamente el amor y servicio a Dios lo que nos abre al amor y servicio de todos los que comparten con nosotros una misma creación. Amar y servir, entendidos así, serán como los pinceles con los que, nosotros y Dios, vamos llenando de color un mundo que nota que le falta Dios para dejar de estar en blanco y negro. Así “llénate de vida” es el paralelo a aquel lema con el que hace seis años nació Líneas de Fuerza: “Llenamos el mundo de color”. Llena tu vida de ilusión, llénate de esperanza y de solidaridad, llénate de Dios y llena así tú el mundo de color, llena y haz “del mundo un cielo”.

Jesús se define a sí mismo: “Yo soy el camino, la verdad y la VIDA” (Jn 14,6); y nos muestra a lo largo de sus días entre nosotros, con coherencia entre sus palabras y sus acciones, cómo es la Vida verdadera tal y como Dios la sueña para nosotros. “Llenarse de vida” es vivir la propuesta de felicidad y plenitud tal como nos la presenta el Evangelio.

En unos momentos de la existencia somos llenados cuando reconocemos el amor de Dios en nosotros y en otros momentos somos nosotros los que podemos llenar de vida el mundo haciendo lo que Jesús hizo. Podemos ir añadiendo verbos de acción que vayan dando sentido a lo que entendemos por llenarse de vida:

Acoger, acompañar, agradecer, alabar, amar, animar, ayudar, bendecir, cantar, celebrar, compartir, comunicar, conocer, consolar, cooperar, crecer, cruzar fronteras, curar, dar, dialogar, enseñar, escuchar, esperar, estudiar, hacer equipo, interiorizar, levantar del suelo, liberar, orar, participar, planificar, profundizar, reforzar, regalar, rezar, servir, solidarizarse, sonreír, tender puentes, visitar enfermos, vivir…

Veamos su traducción en el mundo educativo.

Para fundamentar bien la propia vida, para llenarse de Vida, no todo valeY aquí es donde la educación cobra su enorme importancia.

Educamos para ayudar a los alumnos a ser cada día más libres, para que sepan elegir aquello que MÁS les construye como personas, aquello que más les lleva a la auténtica felicidad. Libertad para elegir lo que me hace solidario, justo, honesto y servicial. Y en esta educación en libertad y para la libertad, proponemos un estilo de Vida, el de Jesús, que consiste en Llenarse de la Vida de Dios y llenar a otros de Vidaamando y sirviendo en todo.

Un amor y un servicio que se aprenden desde el colegio. El testimonio personal y el estilo de vida de los educadores, sus maneras de relacionarse con los chavales, las experiencias cotidianas del aula y del centro, las actividades que se desarrollan en un curso,… han de ser, para los alumnos, llamadas a revisar sus vidas y construirlas desde el amor y el servicio. En un mundo en el que muchos se han quedado sin caminos hacia Dios, elegir vivir desde el amor y el servicio, serán las vías más claras para descubrir a Dios, alabarle y servirle.

2. EXPLICACIÓN DEL SENTIDO DE LOS CARTELES y LEMA.

Como viene siendo habitual, presentamos el mismo lema en dos carteles para trabajarlo más adecuadamente a las diversas etapas educativas. Así, hay un cartel para las etapas de Infantil y Primaria y otro para Secundaria, PCPI, Bachillerato y Ciclos.

LF1314CIPCARTEL PARA INFANTIL Y PRIMARIA.

En las edades de estas etapas todo está por descubrir, por vivir, por sentir,… Todo lo que se vive a diario sigue siendo una experiencia permanentemente novedosa… Y por ello, hablar de la Vida adquiere una multiplicidad de matices y significados que es complejo expresar en una única imagen. Con el atrevimiento propio que nos caracteriza y conscientes de esta limitación, proponemos esta imagen colorista. La Vida es presentada en el cartel como algo caótica o indefinida (muchos colores y muchos trazos indeterminados…), positivamente contagiosa (unas manos que pueden manchar…), y, al mismo tiempo, en su más clara definición como es la vida de un niño, (que bien hubiera podido ser la imagen de una niña).

Puede parecer paradójico que ese símbolo de vida que es, en sí mimo, un niño, esté acompañado de un lema que llama a “llenarse de Vida”. ¿Más vida que la de un niño? Por eso el lema, en medio de esa imagen, nos empieza a remitir a una reflexión más profunda: la vida es algo más, mucho más, que lo corporal, que la mera subsistencia física. La  vida es algo que se nos da pero que hay que “llenarla” de sentido, de contenido, de experiencias,… que nos lleven a ser permanentemente feliz, como lo es un niño a estas edades. Hay que construirla con un fundamento sólido, como es el amor y el servicio (claves de felicidad según el Evangelio y la espiritualidad ignaciana): “…en todo amar y servir”.

Nada más cotidiano en la vida de los niños que los lápices. Unos lápices que forman la cruz (experiencia de Dios en medio de esa cotidianidad) y que trazan el amor (corazón dibujado). Un amor que es MAYOR que otros… Un amor entendido, pues, como Jesús nos enseña en el Evangelio y que es refrendado con la entrega de la vida por los demás incluso hasta la Cruz.

El blanco y el amarillo no están escogidos al azar. Son colores que se suelen utilizar para representar a la Divinidad. Las manos del niños están llenas de amarillo, llenas de Dios, de experiencia de Dios… ¿Acaso no es la Pastoral todo aquello que potenciamos en los colegios para que los alumnos tengan experiencia profunda de sí mismos (interioridad), experiencia de los demás (empatía y simpatía) y experiencias profundas de Dios, que les llama a vivir amando y sirviendo?

Esas manos que pueden impregnar de amarillo todo lo que toquen, nos hablan de la necesidad de llenar, de impregnar el mundo del amor de Dios, llenar de vida todo lo que nos rodea… En un “mundo gris” hacen falta claves para descubrir lo esencial de la vida, para “llenar el mundo de color”. El vídeo de presentación (“Así se hizo” LdF) y la canción “Llénate de Vida” preparados para estas etapas, nos ayudan a comprenderlo todo mejor. Os recomendamos que lo veáis y lo pongáis (ambos) a profesores, padres y alumnos…

LF1314CEBCARTEL PARA ESO Y BACHILLERATO

Si en Infantil y en Primaria la Vida está por descubrir, casi todo es alegría… en las etapas más mayores (Secundaria, Bachillerato o Ciclos) la vida ya ha podido mostrar su rostro menos complaciente. Algunos de nuestros alumnos ya han pasado o están pasando por duras experiencias que les baquetean; otros comienzan a tener dudas y emociones que les sorprenden…; otros se plantean el porvenir con profundidad y en búsqueda…; otros se muestras escépticos e indiferentes ante las múltiples propuestas que la sociedad les hace…; otros siguen esperando y confiando en todo el potencial de vida que hay a su alrededor y en sus sueños…

Pero no suelen ser, como bien saben los padres y profesores, etapas de experiencias tranquilas y serenas sino que, en muchos momentos, están cargadas de vivencias contradictorias… Para estas etapas educativas cobra mucho más fuerza el lema escogido para este curso.

Un lema nos lleva a una propuesta, a una invitación y llamadallenar la propia Vida con sentido. Toda la Pastoral de estas etapas nos remite al sentido con el que vivimos cada día, al sentido con el que afrontamos las relaciones humanas, el sentido de las experiencias más vitales como el amor, el proyecto de vida, la experiencia de Dios o la forma de estar en el mundo.

nada más simbólico para expresar la Vida pura, natural, sana,… la vida que merece la pena ser vivida,… que el AGUA. Agua que fluye, que baja y llega hasta la propia existencia (como la Vida de Dios)… Agua sin la que no podemos vivir; agua como la del Bautismo (por el que comenzamos a relacionarnos con Dios, a llenarnos de su presencia, a contar con Él en medio de la propia existencia)…

Una Vida que tiene su sentido principal en Amar y Servir, como Jesús nos enseña con su propia vida en el Evangelio. San Ignacio comprendió que nada hay más principal y fundamental (Principio y Fundamento) que llenarse de la Vida de Dios, que descubrirlo y contar con él, que vivir desde dónde Él nos propone… Vivir así, llenarse de esta Vida es alabar, hacer reverencia y servir a Dios cada día.

Este es un cartel sencillo, abierto a interpretaciones y que se puede conjugar fácilmente con multitud de actividades y experiencias a desarrollar en el curso. La fuerza del cartel no está tanto en la imagen como en el lema, que es directo y abierto a ser explicitado con muchas claves para la vida si se entra en el Evangelio.

El resultado del trabajo realizado por el Equipo de Líneas de Fuerza queda recogido tanto en el DVD que se entrega como en la página web www.lineasdefuerzasj.org.